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DIANA KENNEDY, PASIÓN POR VIVIR

“NO TE JUZGUES SIN TIEMPO”

Mario Benedetti



Foto y Texto: EVA SOLÍS



El pasado 24 de julio falleció Diana Kennedy -en su casa en Zitácuaro, Michoacán, a los 99 años de edad-, quien fuera una investigadora, promotora y defensora de la gastronomía mexicana, viajera incansable y ecologista apasionada, deja un importante legado con el Centro que lleva su nombre y con su pasión por vivir.


A Diana Kennedy la conocí en septiembre de 2016, cuando impartió una conferencia sobre la cocina mexicana en el Centro Cultural Tijuana y acudí al evento, más movida por la curiosidad de la gastronomía y no tanto por el personaje, porque reconozco que no sabía quién era ni tampoco tenía referencias de ella.


Cuando asistí a su plática, quedé sorprendida de la pasión que ella ponía en todo lo que hacía y de su destacado trabajo en la defensa de la gastronomía nacional, lo que le valió que durante su vida recibiera diversos reconocimientos tanto en México, el gobierno le otorgó la Orden Mexicana del Águila Azteca, como a nivel internacional.


En ese entonces, tenía 93 años de edad y era ágil física y mentalmente. Viajaba

por todo México, sola o acompañada; defendía la comida mexicana y sus productos; vivía en una finca ecológica, donde cultivaba sus propios alimentos; y ya había escrito varios libros.


Incluso después de su conferencia en el CECUT, volvió a visitar Baja California –estado que no conocía en cuestión gastronómica- para documentar la cocina de los distintos grupos indígenas de la entidad.


Diana se reconocía como una guerrillera cuando se trataba de defender la cocina mexicana y advirtió sobre el riesgo que implica el ingreso de productos transgénicos a México, lo que está provocando desempleo en los trabajadores del campo y

que la gastronomía azteca - considerada como un patrimonio de la Humanidad por la UNESCO- esté perdiendo su sabor.


Nacida en Inglaterra, Diana dedicó más de la mitad de su vida a viajar por todo

México para recopilar recetas e ingredientes de la comida mexicana, lo que la

convirtió en una especialista en la materia, y desde hace varios años decidió

vivir en Michoacán.


Ella deja su legado a las nuevas generaciones con el Centro Diana Kennedy, localizado en el sitio donde vivió, en el que se encuentra una biblioteca de más de 700 libros y se ofrecen cursos de cocina mexicana.


Además este lugar está considerado como un ejemplo de sustentabilidad y de conservación de la naturaleza, y de la biodiversidad, por la cantidad de plantas que allí se cultivan.


Más allá de toda la promoción y defensa que hizo de la gastronomía mexicana, Diana Kennedy también fue un vivo ejemplo de que no importa la edad, sino que el amor, la pasión y el trabajo por una causa, hacen posible tener una vida plena. Y esa es una de sus grandes aportaciones.

Frases de Diana Kennedy

“A los nuevos chefs (les recomiendo que) no fumen ni tampoco tomen tanta Coca Cola para hacer receptivo o perceptivo su paladar. Tampoco hay que hacer todo lo que sale de moda, como el taco de flor de Jamaica, que es terrible; el queso panela, que es lo más aburrido del mundo; o la hoja Santa, que dicen que es buena receta, pero no es deliciosa. Tienen que probar y cocinar; viajar y conocer los ingredientes; tienen que hacer su tarea”.

“Voy a dejar mi terreno (su finca) para un tipo de educación y enseñarles a los estudiantes cómo se siembran productos sin químicos. Cuando ves el resultado de los productos y de los alimentos orgánicos, entonces comprendes la importancia de sembrar tus productos”.

“Soy una guerrillera, tengo 93 años, no sé cuánto tiempo voy a seguir peleando, y ¿quién va a seguir cuando yo no lo pueda hacer?”.


FOTOS:

Diana


Diana Kennedy, junto con otra gran promotora de las culturas nativas: Iraís Piñón.

Mujeres extraordinarias, ya fallecidas.


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