Editorial Julio-agosto 2022

Ingenio y solidaridad

El señor Jesús dijo: «Dadles vosotros de comer.
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les respondió: «Traédmelos.»

San Agustín en su frase de: ¡Ama y haz lo que quieras!, resume de manera perfecta la razón misma de nuestra vida para que tenga valor. Si amas de verdad, eso significa que sólo harás el bien a las personas que amas. Dicho eso mismo con otras palabras, a la pregunta ¿para qué has venido niño a este mundo? La vieja respuesta del viejo catecismo respondía “para amar a Dios con toda mi alma, con toda mi inteligencia, con todas mis fuerzas y al prójimo como a mí mismo.”

            Nada tiene de raro, aunque hoy lo olviden muchos, que somos libres para alcanzar la felicidad definitiva en la vida eterna con Dios. Es decir, que la libertad nos fue otorgada para amar y sólo para amar. Es la respuesta que se da al justo: Tuve hambre y me diste de comer...

            Santa Teresa de Calcuta, se le ocurrió agregar que hemos de amar hasta que duela, y es que ella conocía y vivía muy bien el Evangelio por eso nos pidió dar algo de lo nuestro y no de lo que nos sobra, y que lo demos con amor y con alegría, como hemos citado en el epígrafe que los pobres discípulos de Cristo aportaron sus cinco panes y dos peces.

            Hoy hemos descubierto varias maneras ingeniosas de provocar el amor. Por ejemplo, una deportista aficionada que ha sabido ganarse la generosidad de otros para donar a los niños del orfelinato o a los ancianos que desfallecen de soledad y abandono en los asilos, o a los niños que se están muriendo porque no pueden adquirir las carísimas medicinas para el cáncer... En los viejos tiempos la Lotería Nacional era para la “Asistencia Pública” y los interesas del Monte de Piedad para prestar dinero a bajísimo interés a los necesitados y el Hospital de Jesús, era para los pobres. En este ejemplar de Red Social relataremos algunos casos de cómo aplicar el ingenio y la creatividad para los que carecen de lo más esencial para vivir; para poder llegar a las orillas donde están todos abandonados del mundo.

            El Salmo 144 nos recuerda: “Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores” el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente. El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones”

            Y San Pablo nos recuerda: ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

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