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  • Eva Solís

DESTACAN POR SU LIDERAZGO

En el Día del Padre

 


 

                                                                                                                 Por: EVA SOLÍS

En esta ocasión, Red Social quiere hacer un sencillo reconocimiento a algunos de los líderes de Organizaciones de la Sociedad Civil que han aportado su esfuerzo, su trabajo y su visión para apoyar a diversos grupos vulnerables de Tijuana.

Con varios años de servicio en el área de su competencia, estos líderes han demostrado que la constancia, la ética y su amor al prójimo los han llevado a realizar acciones que han beneficiado a diversos sectores, ya sea en el área de la salud, la migración, la educación o la música.

Y el trabajo desempeñado a lo largo de todos estos años lo han hecho convencidos de que pueden cambiar la vida de las personas y por eso se han convertido en un referente para otras organizaciones.

 




DR. HOMERO FUENTES DE LA PEÑA

Fundador y director de   Pro Oncología y Calidad de Vida A.C. (PRO ONCAVI)

 

La inequidad de género en México para atender por igual a hombres y mujeres con cáncer, así como apoyar a personas que padecen esta enfermedad con un esquema integral, para que puedan tolerar más los tratamientos, y promover la prevención, detección y tratamiento oportunos, y la educación e investigación científica, fueron los motivos que hicieron que el doctor Homero Fuentes de la Peña, un reconocido oncólogo, creara la organización Pro Oncavi.

 Durante los 12 años que tiene funcionando, la institución ha beneficiado a más de un millón de personas. “El cerebro es mi esposa Edith Pérez Velázquez, por su experiencia como trabajadora social,  y hemos llegado a miles de personas, además de que nos hemos posicionado como asociación civil top en nuestro ramo y en general”.

Originario de la Ciudad de México, el doctor Fuentes afirma que desde los 8 años de edad ya tenía muy claro que quería ser médico, y después de estudiar la carrera y conocer varias especialidades, decidió dedicarse a la oncología por considerar que le ofrecía la parte científica, social y psicoemocional.

Desde hace 34 años ejerce esta especialidad, que le ha dado enormes satisfacciones porque ha logrado mitigar el dolor de varios enfermos.  Poder modificar favorablemente el destino o la transición de una persona hacia la curación o hacia la muerte, darles la posibilidad de tener una muerte digna, crecer como profesionista y como persona, además de viajar. Afirma que se puede tener una muerte digna “si tenemos claro que somos seres finitos y que ante el llamado del Ser Superior, nada se puede hacer” y agrega que “hay una gran diferencia entre prolongar una vida o prolongar una agonía”. Considera que ningún médico puede establecer cuánto tiempo de vida le queda a una persona con cáncer, porque decirlo “es muy grave y muy mesiánico”. Hay personas que se han curado, sin que se logre tener una explicación, porque los milagros sí existen”, añade. “Todavía la gente en este 2024 considera que si tiene cáncer es igual a muerte”, comenta, “lo que es un grave error porque el 90% de los pacientes se puede curar siempre y cuando se logre detectar esta enfermedad en etapa temprana, pero todo depende de las políticas públicas establecidas y de la consciencia individual”.

 Pone como ejemplo que en México muchos hombres mueren por cáncer de próstata tardío debido a que existe  inequidad de género en el país, ya que por cada campaña dirigida a prevenir esta enfermedad se realizan 15 campañas de prevención de cáncer de mama.

 En su búsqueda por evitar que muriera tanta gente de cáncer, el doctor Fuentes inicialmente buscó a mujeres que hubieran sobrevivido a esta enfermedad para apoyar a otras que estuvieran en tratamiento. “Con el tiempo se formaron grupos de apapachoterapia”, recuerda. Con la experiencia profesional de su esposa Edith  crearon Pro Oncavi y durante este tiempo “lo más difícil ha sido lograr tener una política integral y dejar de lado la indiferencia, porque hemos visto en las autoridades falta de sensibilidad, de conciencia, de humanidad y de empatía”.

Y asegura que “la verdadera satisfacción radica en que puedes impactar para bien en la vida de otras personas”. Considera que se puede prevenir esta enfermedad y una de las recomendaciones que hace es comer sano, “porque los mexicanos comemos muy rico, pero como decían nuestras abuelas: somos lo que comemos”.

 De acuerdo a su experiencia como médico, profesor y autor de varios libros, el doctor Fuentes afirma que “existe indolencia de las autoridades sanitarias y tenemos un pueblo que no está informado y tampoco exige sus derechos. El mexicano necesita leer, educarse, informarse y empoderarse”.  

 

                                        




P. PAT MURPHY

Director      Casa del Migrante en Tijuana A.C.


Nacido en Nueva York, el sacerdote Patrick Murphy, se le conoce cariñosamente como “el Padre Pat”,  desde hace 11 años dirige la Casa del Migrante, ubicada en la colonia Postal de Tijuana y que se ha convertido en uno de los referentes de la atención a las personas mexicanas o extranjeras que llegan a esta frontera en su intento por cruzar a Estados Unidos o que son deportadas del vecino país.

Su primer contacto con México fue en 1977 cuando llegó a este país para quedarse con una familia durante cuatro meses y así aprender el español. Decidió convertirse en sacerdote cuando vio que su hermano estaba en el seminario “y me despertó la idea de ayudar a la gente”. Sin embargo, mientras su hermano sólo estuvo ahí tres meses, él concluyó sus estudios.

 Este misionero de la orden de San Carlos o scalabrinianos, que se dedican a apoyar a los migrantes, estuvo en Kansas City como director de la Arquidiócesis del Ministerio Hispano, dedicado a ampliar los servicios dirigidos a la comunidad hispana con cursos de formación para jóvenes y parejas, retiros espirituales y promover el liderazgo.

 En 1993, el padre Pat vino a Tijuana para fungir durante tres meses como director interino de la Casa del Migrante. Y en mayo de 2013, el padre Pat regresó para quedarse ya como titular de esta casa y durante todo este tiempo ha visto cambios sustanciales en la migración, en lo que él considera ha tenido grandes movimientos:

 El primero corresponde a la recepción de los deportados de Estados Unidos; el segundo a la llegada de los haitianos; el tercero al arribo de mexicanos procedentes de Guerrero y Michoacán por cuestiones de inseguridad; el cuarto a la llegada de venezolanos, colombianos, ecuatorianos y hondureños, y después de la pandemia la Casa del Migrante recibe también a familias, ya que inicialmente esta institución sólo albergaba a varones, y ahora también apoya a mujeres y niños, debido a que los padres tienen que salir a trabajar y no cuentan con un lugar seguro en dónde dejar a sus hijos.

Asegura que cuando hay un acontecimiento importante en algún lugar del mundo, ya sea político, económico o un fenómeno natural, se registran movimientos migratorios. Además, el anuncio hecho por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de cerrar la frontera y sólo dar solicitudes a cierto número de personas, provocará que más migrantes se queden en la frontera norte de México.

 “Nunca me imaginé tantos cambios en la migración y en tan poco tiempo”, reconoce el padre Pat,  ya que en 2016 –antes de la llegada de los haitianos a Tijuana- había cinco casas para recibir a los migrantes y ahora son más de 30. Durante estos 11 años de servicio en la Casa del Migrante, el padre Pat ha tenido experiencias muy gratificantes como el ver que hay familias que regresan para agradecerle el apoyo que tuvieron y que ya consiguieron su cita en Estados Unidos para solicitar asilo.

 “Anoche vino una familia a pedir una bendición para que le vaya bien en su cita”, comenta.  Considera que Tijuana es una ciudad muy generosa porque su gente “nos apoya con donativos y con trabajo para los migrantes, por lo que logramos salir adelante y hacen nuestra labor más fácil”. Las experiencias más difíciles que ha tenido el padre Pat han sido cuando las personas pierden el control por las situaciones que han vivido y consumen droga o alcohol y no logran recuperarse, a pesar de que la Casa del Migrante les brinda asesoría psicológica y diversas posibilidades para reintegrarse a la sociedad.

 Descendiente de inmigrantes holandeses que llegaron a Estados Unidos en 1880, el padre Pat  tuvo la oportunidad de visitar a su familia que vive en Holanda “y todavía siguen viviendo en la pobreza”.   A pesar de que Holanda era un país de muchas migraciones, “ahora hay actitudes antimigrantes”. El sacerdote afirma que es importante  “siempre les digo a las personas que no olviden nunca ni sus raíces ni sus valores; que tampoco olviden de donde vienen y si tienen oportunidad de ayudar a alguien en el camino, que lo hagan; porque como cristianos nunca debemos cerrar las puertas”.

 





GUILLERMO ORTEGA GONZALEZ

Director y representante legal Centro Misericordia A.C.

 

Oriundo de Tijuana, ha visto el rápido crecimiento de esta ciudad, que se ha registrado desde la década de los 90´s cuando sólo había una preparatoria única en esta frontera y que era la Lázaro Cárdenas, y también le ha tocado constatar el deterioro de la educación en México.

Sus padres, quienes eran Misioneros del Espíritu Santo de la Virgen de Guadalupe,  abrieron un preescolar con el respaldo de clubes de servicio para apoyar la educación. “En ese entonces casi no había escuelas y venían muchas personas del sur que no sabían leer ni escribir”, recuerda Ortega González, quien tiene una licenciatura en Promoción Social. Con el apoyo del gobierno de Canadá, lograron traer un programa llamado ALEGA para enseñarles a leer a estas personas y nombraron a Guillermo Ortega directo de este sistema.

 Después colaboraría como promotor comunitario  de educación con el programa 10/14 del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), que surgió para abatir el analfabetismo en México, apoyando a colonias como el Mariano Matamoros y El Pípila, entre otras, de la periferia de Tijuana porque no había escuelas, pero ya comenzaban a surgir los centros comunitarios debido a que había mucha población vulnerable.

 Con el tiempo, empezaron a introducirse los servicios a las colonias del Este de la ciudad. Sin embargo, considera que el rápido crecimiento de esta zona de Tijuana ha provocado que las organizaciones existentes, como el INEA, no cuenten con programas para atender la creciente demanda de educación que hay en esta frontera. “Se va perdiendo el espíritu de ayuda porque muchas acciones se vinculan a la política y no se enfocan en la necesidad del ser humano para dar ayuda del bien común”.

Esta fue la razón por la que Ortega decidió abrir en 1990 el Centro Misericordia, que tres años después obtuvo su registro como asociación civil, para apoyar en la alfabetización de las personas de la zona Este, y cuyos estudios después eran reconocidos por las autoridades, así como en la formación de promotores sociales o ayudar a las personas de la tercera edad.

 En la actualidad, el Centro Misericordia funciona como albergue para mujeres maltratadas, recibiendo a personas que son canalizadas por el DIF municipal o la Fiscalía del Estado, y cada mes organiza jornadas médicas asistenciales –con el apoyo de asociaciones norteamericanas- para llevar diversos servicios a colonias con población vulnerable.  Afirma que con el tiempo la educación en México ha perdido calidad y “los actuales libros básicos no traen mucha información y nos hemos dado cuenta que en las escuelas van en sexto grado y los estudiantes no saben nada de matemáticas.

 Antes si no tenías los conocimientos básicos, los profesores te reprobaban”. Agrega que en la actualidad tampoco hay espíritu de superación y hay escuelas que cobran por expedirte un título.  Considera que en los últimos años la educación en México se ha deteriorado porque “le conviene al gobierno que las personas no estén preparadas porque así los niños y los jóvenes son más fáciles de manipular. Quieren opacar el conocimiento para subyugar a los pueblos”.

 







JORGE ALBERTO SOTO AGUIRRE

Secretario  Sinfónica Juvenil de Tijuana A.C.


Convencido de que el aprendizaje de la música hace posible que trabajen los dos hemisferios del cerebro y beneficia el desarrollo de una persona, Jorge Alberto Soto Aguirre junto con su esposa Blanca Emma Flores Amezcua coordinan y administran las actividades de la Sinfónica Juvenil de Tijuana A.C. (SJT), que ha formado a talentosos artistas y que cuenta con un reconocido grupo de maestros –algunos de origen ucraniano y ruso- que con su trabajo y enseñanzas han hecho posible que los estudiantes ofrezcan al público calidad en sus conciertos.

 

 Esta labor la han realizado durante 24 años de manera voluntaria, luego de que sus dos hijos –ahora profesionistas y que viven en Estados Unidos y Francia- aprendieran desde niños a tocar uno el violín y el otro el clarinete. “La idea es que puedas apreciar la música cuando la has conocido a fondo”, afirma Soto Aguirre, quien nació en la Ciudad de México y es ingeniero industrial en Electrónica.

 

Recuerda que él y su esposa decidieron que sus dos hijos, además de tener su formación académica, estudiaran música por los beneficios que le aporta al cerebro esta actividad  y por ello los menores ingresaron a la Orquesta Sinfónica Infantil de Baja California, dirigida por Sergio Ramírez Cárdenas. En 1996 se fundó la Sinfónica Juvenil de Tijuana y cuatro años después la pareja Soto Flores se hizo cargo de esta organización para poder administrarla y elaborar un plan anual de recaudación de fondos, y así lograr que siguiera funcionando, con la finalidad de que los esfuerzos por enseñarles música a los niños y jóvenes no se perdieran.

 

Inicialmente, participaron maestros rusos de la Orquesta de Baja California, pero luego se fueron a trabajar a San Diego, California, y después llegaría el profesor ucraniano Pavel Getman, actual director, así como otros músicos rusos. Afirma que tanto los niños y jóvenes que asisten a la SJT reciben las bases mínimas para tocar correctamente un instrumento y el profesor les imparte clases individuales y les deja tarea.

 

 “Los estudiantes realizan una excelente ejecución de la música y quien se quiera dedicar a nivel profesional, entonces se le orienta para que así lo haga”, añade Jorge Soto. “Todos los pesares y las dificultades se acaban cuando escuchamos los conciertos y vemos a los chicos tocar desde sus primeras notas hasta interpretar una melodía”. El nivel que tienen estos alumnos ha permitido que algunos de ellos se hayan incorporado a la Orquesta de Carlos Chávez o a otras de España y Holanda.

 

 También los ex alumnos de la SJT  interesados en estudiar música en la UABC entran directamente a la carrera y no necesitan asistir al curso propedéutico que esta institución les pide a los aspirantes. Hay un ex alumno que estudió en la Ollin Yolitzi y actualmente está tocando en Francia y otro que ya tiene plaza en la Orquesta Filarmónica de la UNAM, así como otros ex alumnos que tienen su grupo como La Ballena de Jonás o que tocan música de banda. Sofía, la hija de Pavel Getman, interpretó con violín una pieza junto con la Orquesta Sinfónica de San Diego en honor a todas las víctimas de la guerra de Ucrania.

 

Los hijos de Jorge Soto son ingenieros y viven en Estados Unidos y Francia, se han incorporado a las orquestas de los lugares donde radican. Y enfatiza: “Tocar un instrumento musical fortalece el cerebro y hay varios ejemplos destacados como el astronauta Neil Armstrong, que tocaba el trombón; Albert Einstein el violín; Charles Chaplin piano y el violín. Los padres de familia necesitan saber que sus hijos requieren aprender música porque es una terapia cerebral que les servirá para toda la vida y en todas sus actividades. La música les ayudará a forjar en su vida una corriente cerebral saludable”.

 

 Desde hace 24 años, el matrimonio Flores Soto  ha ofrecido su trabajo voluntario para coordinar y administrar la SJT que ha sido un semillero de músicos y cuenta con  reconocimientos. Ellos decidieron que sus hijos estudiaran en la Orquesta de Baja California, en la orquesta infantil, y después en la Sinfónica de Baja California, que estaba a cargo de Sergio Ramírez Cárdenas, quien después fue llamado a desempeñarse a cargo de Fomento Musical. Esto provocó que en 1996 se fundara la SJT y cuatro años después la pareja Soto Flores se hizo cargo de administrar esta agrupación y elaborar un plan de recaudación de fondos para darle certeza financiera a la naciente asociación. Durante este tiempo, ellos han trabajado con distintas administraciones y han logrado llevar adelante a la institución.

 

La música es importante para el desarrollo neurológico y la expresión emocional. “La idea es que puedas apreciar la música cuando la has conocido a fondo y recibas los beneficios”.    

 

 

 

 

 

 

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