EDITORIAL abril 2026
- Javier Prieto A.

- 7 abr
- 3 Min. de lectura
Migraciones hacia Tijuana

Tijuana para repatriar gente. Tijuana para llegar a intentar pasar, para intentar asilarse, para quedarse por mientras. Las migraciones vienen multitudinarias y no hay planes ni presupuesto para intentar recibir y acomodar a tanta gente que quiere venir precisamente a nuestra Metrópoli.
Es evidente que estas nuevas olas de migrantes que vienen no pueden ser atendidas ni auxiliadas sólo por los gobiernos locales, que hayan surgido de cualquiera de los partidos que los postularon.
1600 hondureños vienen desde San Pedro Sula. Avanzan con la cartera vacía y una muda de ropa Con 120 dólares quieren llegar con niños en brazos o en su seno, y también traen algunas personas de la tercera edad. Ahora con motivo de los temporales en el Caribe, también de allá van a llegar a nuestra ciudad más migrantes. De hecho, de los cinco continentes y de nuestra propia Nación nos siguen llegando. Aunque no lleguen todos los que partieron de sus lugares de origen, los recursos ni las instituciones van a alcanzar para estas nuevas oleadas que se avecina. Vienen venezolanos y nicaraguenses también.
Ni siquiera la política del actual presidente estadunidense ha servido para hacer desistir a quienes quieren venir y que creíamos que no llegarían más en gran número Pero siguen llegando y si se quiere socorrerlos, se desequilibra totalmente nuestro presupuesto que debería destinarse a otras urgencias.
En este cambio de gobierno parece más urgente que nunca que se llegue a fondo de los problemas más urgentes. Porque a la migración se agrega la inseguridad creciente en que vivimos, el desastre que se presenta con el uso de suelo que puede dejar nuestras ciudades como sitios irrespirables y como estacionamientos perpetuos porque no se atiende adecuadamente la movilidad de las personas. La urgencia de mejorar nuestra productividad y capacitación para trabajar parece que nos rebasa también. De modo que es en esta frontera donde se concentran día con día más y más serios problemas que toman a todos por sorpresa.
Se ha premiado a la Iglesia Católica por su campaña para migrantes. “Lamentablemente, en gran parte de los casos, se trata de movimientos forzados, causados por conflictos, desastres naturales, persecuciones, cambios climáticos, violencia, pobreza extrema y condiciones de vida indigna”, asegura y anima a articular una respuesta en torno de cuatro verbos: “Acoger, proteger, promover e integrar”.
1. La acogida, el Papa pide que sea “responsable y digna” y para ello se comienza por la ubicación “de espacios adecuados y decorosos”. “Proteger no basta, ha afirmado el Papa, es necesario promover el desarrollo humano integral de los migrantes, desplazados y refugiados”, y subraya tanto el “derecho a emigrar” como el “derecho a no emigrar”.
2. En relación con la protección de los migrantes, el Papa pidió “la defensa de sus derechos inalienables, la garantía de las libertades fundamentales y el respeto de su dignidad” y subrayó que “son tareas de las que nadie se puede eximir”.
3. Sobre promover e integrar, el Papa Francisco destaca que no es “asimilación ni incorporación, sino un proceso bidireccional que se funda en el mutuo reconocimiento de la riqueza cultural del otro”.
“Creo que conjugar estos cuatro verbos, en primera persona del singular y en la primera persona del plural representa hoy un deber” concluye el Papa.
Atendiendo estos mínimos, habría que preguntar si hay alguna institución que piense fundar el nuevo gobierno federal para encabezar la investigación de este fenómeno de la migración y si hay un proyecto de convenio internacional para atender estos problemas, si fuera posible, desde donde se generan.
Editorial que apareció en Gaceta de noviembre 2018. En recuerdo del Lic. Javier Prieto Aceves, su autor como Lic. Vidriera, se comparte.




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