8 de Marzo DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
- Red Social

- 16 mar
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UNA LUCHA DESIGUAL

La mujer ha sido insistente para alcanzar igualdad de derechos políticos y equidad en el acceso a satisfacciones básicas.
No lo ha logrado incluso con el compromiso de los partidos políticos y aún con las Acciones Afirmativas impugnadas infructuosamente por esos institutos políticos introducidas en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, de que no excedan el 70% de candidaturas de un sexo.
Art. 175 Fracción III. Los partidos políticos promoverán en los términos que determinen
sus documentos internos, una mayor participación de las mujeres en la vida política del país, a través de su postulación a cargos de elección popular.
Mucho camino recorrido
Para las mexicanas, el derecho al sufragio y su participación política en el siglo XX, han sido sus primeros éxitos. Pero todavía le falta un largo recorrido para que se cumpla lo establecido en el 4º Constitucional: “El varón y la mujer son iguales ante la ley…” Más del 80% de los puestos públicos y de elección, están en manos de los hombres.
En los albores del siglo XX, el general Salvador Alvarado, un político de avanzada, convocó al Primer Congreso Feminista. El 28 de octubre de 1915 se reunieron en Mérida, 617 delegadas. En la convocatoria decía: “Es un error social educar a la mujer para una sociedad que ya no existe. Pues la vida actual exige su concurso en la mayoría de las actividades humanas. Para formar generaciones libres y fuertes es necesario que la mujer obtenga un resguardo jurídico que la enaltezca y una educación que le permita vivir con independencia para alcanzar sus ideales…”.
En abril de 1917 se expidió la Ley de Relaciones Familiares, en la que a hombres y mujeres se les otorgaba el derecho a considerarse iguales en el seno del hogar. Esto es, la mujer, que antes solamente era la encargada de cuidar la casa y a la prole, se le reconoció condiciones para ejercer la patria potestad de los hijos, de concurrir al sostenimiento de la familia, de administrar los bienes comunes y los suyos propios, así como contratar y obligarse.
Aun cuando la Constitución del 17 no negó la ciudadanía de la mujer y en consecuencia, el derecho a votar y ser votada, tampoco se le otorgó expresamente. El Artículo 34 original decía que “son ciudadanos de la República, los mexicanos”. Pero en el curso de los debates del Congreso Constituyente no se hizo referencia alguna al sufragio femenino, esta indefinición se interpreto como una negativa al derecho.

Por eso la gran lucha femenina en pro del sufragio. Durante el gobierno de Felipe Carrillo Puerto en el estado de Yucatán (1922 -1924) se produjeron importantes avances en la lucha por los derechos de las mujeres, con la creación de las Ligas Feministas, que eran auto gestoras del mejoramiento de la situación de la mujer, en todos sus aspectos. En 1923 la Sección Mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres, convocó al Primer Congreso Feminista, que en la ciudad de México reunió a 100 delegadas.
Algunas de las resoluciones, causaron estupor: la práctica de un solo tipo de moral en asuntos sexuales y la adopción de la coeducación en las escuelas; la consideración de igualdad en el trabajo para hombre y la mujer; el cierre de las casas de asignación, el combate a la mendicidad, la exclusión de los menores de los cafés cantinas; asesoría a las mujeres solas en fronteras y puertos; la creación de salas especiales en las comisarías para mujeres.
Gracias a ese Congreso Nacional Feminista, el 13 de julio de ese mismo año, el gobernador de San Luis Potosí, Aurelio Manrique, expidió un decreto para conceder a las mujeres de su estado el derecho a votar y a ser elegidas en las elecciones municipales. Unos meses antes, en Yucatán, Elvira Carrillo Puerto, Beatriz Peniche de Ponce y Raquel Dzib Cicero, figuraban como candidatas a diputadas al Congreso Local. Rosa Torres, asumía la regiduría de prensa y beneficencia de Mérida.

A Elvia Carrillo Puerto le toca el honor de ser la primera mexicana electa diputada local el 18 de noviembre de 1923. Sin embargo, después de desempeñar su cargo por dos años, renuncio debido a las cada vez más insistentes amenazas de muerte. Como una curiosidad en estos ejemplos de injusticias hacia la mujer, cabe enfatizar que, solo Rosa López desempeño su cargo por todo el periodo. Las demás, pese a haber obtenido el triunfo, nunca pudieron ejercer a plenitud sus funciones.
A paso lento
El Presidente Plutarco Elías Calles, en 1928, redactó un nuevo Código Civil en el que se dispuso que “la mujer no queda sometida por razón de su sexo a restricción alguna en la adquisición y ejercicio de sus derechos y que al llegar a la mayoría de edad, tiene la libre disposición de su persona y de sus bienes, estando capacitada para celebrar toda clase de contratos”.
Pero fue durante la campaña presidencial del general Lázaro Cárdenas (1934) cuando se organizó el Frente Femenino del PNR (Partido Nacional Revolucionario) congregando una gran cantidad de profesionistas, estudiantes, amas de casa, ejidatarias y locatarias. Al año siguiente al margen del PNR, pero en términos de colaboración, se constituyó el Frente Único pro - Derechos de la Mujer, con afiliadas de todo el país.
Cuatro eran sus objetivos: a) Conseguir el voto de y para la mujer; b) Defender la soberanía; c) Proteger a la niñez y d) Extender los servicios de alfabetización, guarderías, maternidad y hospitales en la ciudad y el campo.
El 26 de agosto de ese 1934 se comprometió enviar al Congreso de la Unión, el proyecto de reformas para incorporar a la mujer en las funciones políticas y sociales. Llegó a la Cámara de Diputados el 6 de julio de 1938 y fue aprobado. Se envió a las legislaturas locales, pero el cómputo final nunca se hizo. Así que le faltó el último trámite para convertirla en Ley. Los legisladores no tenían prisa.
Fue hasta 1946 cuando el presidente Miguel Alemán Valadés presento la iniciativa para adicionar al artículo 115 Constitucional que entró en vigor el 12 de febrero del siguiente año el texto que establecía: “En las elecciones municipales, participarán las mujeres en igualdad de condición que los varones, con el derecho de votar y ser votadas”. Gracias a ello, lo que había sido una disposición meramente discrecional en algunos estados, se convirtió en una obligación.
Por fin a la mujer se le escucho y en su campaña presidencia don Adolfo Ruiz Cortines, ante 20 mil mujeres, les prometió la ciudadanía sin restricciones. Y cumplió. El 17 de octubre de 1953 se publicó en el Diario Oficial el nuevo texto del artículo 34 constitucional:
“Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres, que teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o veintiuno si no lo son; y tener un modo honesto de vivir”.
Así concluía la lucha por el reconocimiento. Y empezaba la lucha por el cumplimiento.




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