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ALICIA BARRUTIA CON PRESENCIA EN CINCO CONTINENTES

Por: EVA SOLIS


Abogada de profesión, maratonista de corazón y motivadora por convicción, así es Alicia Barrutia Calderón, quien ha participado en siete maratones mundiales para apoyar a diversas organizaciones con más de 800 mil pesos, y en la actualidad impulsa su programa “Ponte los Tenis” para que los niños y jóvenes luchen por hacer realidad sus sueños.

A sus 60 años de edad, Alicia Barrutia transmite energía, determinación y considera que gracias al deporte ha tenido muchas satisfacciones, por lo que quiere regresarle a Tijuana algo de lo que ha recibido. “El deporte me ha dado tanto, que quiero hacer algo altruista”.

De la niña tímida e insegura que era, a la que le daba pena hablar, y que además sufrió bullying en la escuela, ahora Barrutia Calderón se ha convertido en una maratonista internacional y con su programa “Ponte los Tenis”, que inició hace algunos meses, imparte conferencias gratuitas desde primaria hasta universidad para motivar a los estudiantes a luchar por sus sueños.

Admiración por Enriqueta Basilio

La historia de Alicia en el deporte se inició cuando vio por televisión a la mexicalense Enriqueta Basilio Sotelo con la antorcha para encender el pebetero en las Olimpiadas de 1968, que se realizaron en México. “En ese momento pensé: quiero ser como ella”, recuerda.

A los diez años de edad, empezó a jugar basquetbol, pero “ese fue mi primer strike (hablando en términos de beisbol) y me frustré porque mis papás no me dejaron continuar”.

Después cuando tenía 14 años, Alicia siguió con el tenis y su entrenador al ver su potencial le dijo que podía ser jugadora profesional, pero sus padres nuevamente se opusieron, lo que ella considera que fue “mi segundo strike”.

Y el “tercer strike” llegó cuando Alicia decidió estudiar Educación Física y nuevamente sus papás se opusieron.

Pero su relación con el deporte la acompañaría toda su vida y la oportunidad llegó cuando una amiga la invitó a jugar racquetbol. Tenían poco tiempo jugando en la cancha, y el señor Inclán (un reconocido racquetbolista) le preguntó: ¿cuánto tiempo tiene en este deporte? Alicia le contestó que ¡apenas llevaba unas horas!

Él la invitó a integrarse a un grupo que se estaba preparando para asistir a un mundial y en esta ocasión Alicia no les comentó nada a sus papás para poder entrenar. Un año después compitió en dobles y así siguieron participando, llegando a ganar varias medallas.

Ya como parte de la Selección Nacional de Racquetbol y a los 32 años de edad, a Alicia le tocó subir al podio para recibir la medalla de oro por haber ganado el primer lugar en los Juegos Centroamericanos. “Al escuchar el Himno Nacional me emocioné mucho y lloré porque vi que los sueños se podían cumplir, a pesar de todo por lo que tuve que pasar”.

Una vida con propósito

Después de 16 años de estar sin actividad en un deporte de alto rendimiento, Alicia retomó su pasión al recibir la invitación de su hermana para participar en una carrera organizada por la Fundación Castro Limón y la Asociación de Cáncer Infantil, un evento con causa. “Tenía 48 años de edad cuando empecé a correr carreras de medio fondo”.

El año de 2008 coincidió con la invitación de su hermana a la carrera y con haber leído el libro “Una vida con propósito” de Rick Warren, lo que hizo que ella retomara la actividad deportiva y le diera una causa a lo que estaba haciendo.

“A los 49 años de edad -recuerda- hice mi primer maratón completo y es la prueba más devastadora que puede hacer un atleta, porque es muy desgastante física y emocionalmente”.

En ese maratón, Alicia logró hacer un tiempo de 4 horas con 20 minutos, después participó en otros eventos, logrando bajar el tiempo a 4´05 y su entrenadora le dijo que estaba a cinco minutos para participar en el maratón de Boston, uno de los seis más importantes del mundo, solo requería hacer un tiempo menor a las 4 horas en otro maratón para poder calificar.

El 5 de mayo de 2012 y a los 50 años de edad, la tijuanense cruzó la meta del Maratón de Orange County, California, con un tiempo de 3´ 55, logrando así calificar para el maratón de Boston.

Ella decidió que correría cada maratón por una causa y el de Boston fue para la Red Binacional de Corazones, una organización dedicada a atender a las víctimas de la trata de personas. “Le ofrecí a esta asociación que por cada kilómetro que yo corriera, lo iba a vender en mil pesos para recaudar fondos”. Y lograron reunir 15 mil pesos.

En este maratón le tocó vivir el atentado terrorista cuando estaba a punto de llegar a la meta y su esposo la esperaba junto con otras personas. “Fue muy impactante, quedé aturdida por la explosión y mi marido estaba a pocos metros de donde detonaron las bombas, pensé que él podía estar herido o tal vez muerto”. Afortunadamente, los dos salieron ilesos.

Después correría el maratón de Nueva York para apoyar a la Fundación Alumbra, una organización que atiende a niños autistas, logrando reunir 60 mil pesos. Posteriormente, el de Chicago fue para la Asociación de Cáncer Infantil, en el que se recaudaron más de 90 mil pesos y que se destinaron a la estancia para albergar a niños con cáncer.

Seguiría el de Berlín para respaldar a Es por los Niños, una asociación que apoya a niños con VIH y a sus familias, y en el que lograron reunir 82 mil pesos; continuaría con el de Tokio para respaldar a Mujeres por Mujeres, que ayuda a mujeres con cáncer, y en el que consiguieron recaudar 118 mil pesos para mastografías, turbantes y medicamentos.

Después participaría en el de Londres para apoyar a la asociación Cuidados Paliativos A.C., que atiende a enfermos en fase terminal, en el que lograron reunir 200 mil pesos.

Gracias a que participó en estos seis maratones, le llegó una invitación para correr maratones en todos los continentes y en 2019 compitió en el de Sidney, Australia, para apoyar a Déjame Ayudarte, una organización que respalda a víctimas de la violencia doméstica, y en el que se lograron reunir 240 mil pesos.

En octubre próximo estará en África para participar en su siguiente maratón, logrando así completar el recorrido por los cinco continentes, lo que significará un logro más en su carrera. Y aunque ya tiene a la asociación a la que ayudará, prefirió no adelantar el nombre hasta que se lleve a cabo la conferencia de prensa.

En cada maratón, Barrutia Calderón paga todos sus gastos desde el pasaje de avión, su inscripción al evento y su estancia en cada ciudad a la que asiste. Corresponde a la asociación beneficiada recibir el dinero directamente de las personas altruistas y extenderles el recibo deducible de impuestos, lo que hace transparente la entrega de donativos.

De sus experiencias, Alicia comenta que la más triste fue cuando su amiga Janet Padilla, quien padecía cáncer, le pidió que le contara cómo era Tokio porque ella nunca iba a poder conocer esa ciudad. “Ella apoyaba a la asociación Mujeres por Mujeres y fue una de las más entusiastas colaboradoras para recaudar fondos cuando participé en ese maratón”.

Dos meses después de haber platicado, Janet Padilla falleció y en la misa que le hicieron en su memoria, le pidieron a Alicia que pusiera la medalla - que consiguió en el maratón de Tokio- alrededor de la urna que albergaba las cenizas de su amiga. “Su esposo me agradeció el apoyo, porque dijo que Janet había vivido seis meses más motivada para recaudar fondos”.

La experiencia más gratificante para Barrutia Calderón fue haber recibido la medalla Majors, por haber participado en los seis maratones, que le fue entregada cuando finalizó el maratón de Londres por el príncipe William, acompañado de su esposa Kate y su hermano Harry, en el Palacio de Buckingham. “Nunca pensé vivir esta experiencia”.

En diciembre de 2018, Alicia publicó su primer libro “7 maratones 7 principios de éxito” en el narra sus experiencias como deportista y expone los siete principios que ayudan a una persona a conseguir sus metas: éxito, sueño, pasión, determinación, fortaleza, actitud, compromiso y perseverancia.

La maratonista recuerda que una de las frases de la Madre Teresa de Calcuta es “dar hasta que duela”, y ella la retoma para decir: “Correr hasta que duela y cuando duela, correr más”.

“Cada fundación a la que he apoyado ha sido diferente y me ha tocado el corazón. Todos como seres humanos podemos ayudar al prójimo y poner nuestro granito de arena. El deporte ha sido para mí un apalancamiento. Si no tenemos una meta, vamos sin rumbo fijo. Ahora digo: sí se puede, pero es necesario prepararse”.

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