top of page

EDITORIAL agosto 2026


ABANDONO 


El Código Civil de Baja California no abandona a los viejos.  Establece el deber de los descendientes de cualquier anciano a proporcionara a éstos, alimentos.  Esto quiere decir: casa, vestido, sustento, atención médica, distracciones, etc.  El Código de Procedimientos Civiles también respalda este deber de hijos y nietos obligando a los jueces familiares a fijar pensiones alimentarias y a, en su caso, ejecutar forzosamente la sentencia embargando hasta los sueldos de quienes abandonan a su padre, madre, abuelo, abuela y dejan de cumplir con sus deberes para con los suyos.

     Las leyes administrativas y que se refieren a las defensorías de oficio y a las procuradurías y organismos como el DIF y otras dependencias obligan a quienes están a cargo de estas instituciones gubernamentales a OCUPARSE de investigar nombres y domicilios y promover de oficio el otorgamiento de pensiones para los viejos abandonados.

     Hoy es posible, mediante exámenes de ADN determinar y confirmar la filiación y el parentesco directo en línea recta de cualquier persona.

     Pues a pesar de lo dicho en párrafos anteriores, en las calles de nuestra Baja California, a ciencia y paciencia de todo tipo de autoridades y de la comunidad misma que permanece indiferente, hay multitudes de ancianos abandonados por los suyos.  Unos están en las calles pidiendo limosna y otros en los asilos gratuitos sufriendo las tristezas del abandono además de económico, también psicológico.  Los ancianos que nos trajeron a la vida padecen abandono.

     ¡Que los mantenga el gobierno! Dicen los desalmados.  Y en efecto el gobierno, y la sociedad lo tienen que hacer, a pesar del deber existente en las leyes a cargo de esos desalmados a dar y garantizar, al menos una pensión alimenticia para sus ancianos.

     ¿Cómo festejar el día del anciano fijado para el 28 de agosto?  Acaso cumpliendo la parte de las leyes que obligan a las autoridades, incluidos jueces familiares, a OCUPARSE de los viejos abandonados y lograr para ellos una pensión que esté garantizada. Que no haya uno ni en los asilos ni en las calles a quienes no se interrogue y se investigue de oficio para que sus descendientes se hagan cargo siquiera de una pensión.

     No me parece mucho pedir que la tradición mexicana de la familia ampliada se ocupe de sus padres y abuelos, hoy ancianos.  Que se haga efectiva siquiera la fijación y garantía de una pensión a la que todos estamos obligados, en caso de que nuestros ascendientes vivan aún.  Si alguno de nosotros, abandona a sus ancianos, ¿podrá después quejarse del abandono que, a su vez, padecerán de sus propios hijos y nietos?

 

 

Este editorial se publicó en la gaceta 187 de agosto 2014. En memoria del Lic. Javier Prieto Aceves, quien lo firmaba como Lic. Vidriera, lo presentamos en el Día de los Abuelos.

Comentarios


Copyright © 2022 Red Social. Todos los derechos reservados.

  • Facebook - círculo blanco
  • YouTube - círculo blanco
bottom of page