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Editorial enero 2023

Paternidad devaluada y traicionada.




Una masculinidad u hombría devaluada y cobarde se presenta cuando quien engendra, apenas se da cuenta de ese hecho, sale huyendo o junta dinero para que la mujer con la que engendró al hijo lo aborte sin demora.

Y todavía mayor cobardía se presenta en los muy numerosos casos en que un marido, apenas se entera de que su mujer dio a luz a un hijo suyo con síndrome de Down o con cualquiera otra forma de discapacidad, abandona a la mujer y al hogar dejando al hijo o hija que engendró en el más completo de los desamparos.

Según la Wikipedia el síndrome de Down consiste es un trastorno genético causado por una copia extra del cromosoma 21 (o una parte de los dos). Se caracteriza por un grado variable de discapacidad intelectual y unos rasgos físicos que le dan un aspecto reconocible. No se sabe aún con exactitud las causas que provocan el exceso cromosómico. También los casos de autismo y otros provocan el abandono y la huida de muchos varones que se niegan a afrontar con amor y responsabilidad estos casos y se desentienden de todos sus compromisos adquiridos.

Crisis de la paternidad

En junio, el arzobispo de Arequipa (Perú), Mons. Javier Del Río, explicó por el Día del Padre que la paternidad está en crisis, a tal punto que “cada vez más padres se consideran inútiles o innecesarios, rechazan asumir el rol que les corresponde según su innata masculinidad y pretenden asumir la sensibilidad propia del código materno o ser solo ‘amigos’ de los hijos”.

Con eso se suscita la confusión y los padres “no solo echan a perder el don de la paternidad que Dios les ha dado, sino también privan de ese don a los hijos, cuya percepción de la realidad se ve afectada, lo que ocasiona que no pocas veces asuman comportamientos antisociales o tengan tendencias homosexuales”.

En ese sentido, el Prelado peruano resaltó que “el padre es el primer modelo de masculinidad que deben conocer tanto los niños como las niñas. Si se pierde la paternidad, perdemos todos”. En cambio, “todos ganaremos en una sociedad que sepa valorar la paternidad y la maternidad, cada una con sus propias virtudes y rasgos complementarios”.

Muy frecuentemente hemos denunciado aquí las devaluaciones y traiciones de que hoy se está haciendo objeto tanto del voto matrimonial (mucha gente huye de todo compromiso al respecto) y no se diga el desconocimiento casi total del deber de la paternidad para el que las ideologías dominantes hoy parecen haber inventado toda clase de justificaciones. Ni caballerosidad, ni amor, ni compromiso dominan hoy las preferencias varoniles.


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