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  • Javier Prieto A.

Editorial junio 2024





Constructores y defensores unidos

            Vivimos una crisis política general. Prácticamente no hay ciudadanos que no reconozcan los círculos viciosos actuales que atizan nuestros gobiernos federal y estatal. Y hay hasta desencanto electoral. Los malos consejos abundan. Las recomendaciones que quieren llevarnos hasta negar toda participación electoral e inclusive a anular el voto, quieren ser la panacea para salir de las crisis,  siendo como serían si hacemos caso, como un cheque en blanco que se da precisamente a quienes más mal hacen. No tendrá otro efecto que dejarnos fuera de toda posibilidad, aunque sea de castigar, a aquellos que están actuando más mal.

            El enojo y la indignación pueden verse acompañados del desánimo. Este ambiente que vivimos es, de hecho y por sí mismo, mal consejero. En filosofía moral estas crisis resucitan los  clásicos y viejos nihilismos, escepticismos, relativismos. Se abandona, por desesperación, la vieja convicción humana de que es posible vencer al mal con el bien. Surgen los catastrofismos. Hay quienes quieren romperlo todo, con el pretexto de luego volver armar, en seguida, una sociedad paradisiaca en la que no haya más injusticias En la que se impida en un 99.9% que los políticos repitan ninguna tropelía ni pisoteen más ningún derecho del pueblo bueno e indefenso.

            Cuando alguien dice, en esas circunstancias, que las mayorías ya nos hemos puesto de acuerdo para equis cosa, hay que tener mucho cuidado, porque también hay mayorías que se equivocan, no sólo en lo que van a hacer, sino –más aún- en cómo piensan hacerlo. Eso de que el fin justifica los medios y de que no hay medicinas peores que la enfermedad, suele estar a flor de labios y –lo que es más lamentable- en el corazón de muchos.

            Nada es más contrario al espíritu de las organizaciones del Tercer Sector que sumarse a esos pesimismos que oscurecen más las oscuridades, pero que no encienden chispa alguna para alumbrar nada.

            Hoy ha tocado a nuestra Gaceta enfrentar dificultades que, aparentemente, son mayores que cuando, contra todos los pronósticos, surgió en la República ésta, como el segundo de los medios de comunicación especializada en tender puentes entre los que sirven y los que nada tienen, entre los que necesitan algo de los demás y no saben dónde buscarlo, entre los que quisieran dar más de sí a los demás y no saben ni dónde ni cómo pueden hacerlo. Esos que quieren dar con más fruto, su tiempo, su experiencia, sus ayudas de todo tipo. Puentes que comuniquen y enriquezcan las políticas públicas de gobiernos que quieran realmente escuchar a la sociedad civil y estén dispuestos a dar un golpe de timón para rectificar o para potenciar al máximo el bien común.

            Quejas aparte, Red Social de Tijuana acaba de celebrar una alegre cena para sobrevolar un poco mejor la época de las vacas flacas. De ese evento, del que dará cuenta nuestra Directora, se han derivado nuevas luces de esperanza. Lo que hemos defendido nosotros, con la colaboración generosa de un poco más de ciento cincuenta personas es la unidad del pueblo con buena voluntad y las organizaciones no lucrativas, la unidad para defender la libertad de una prensa que realmente difunda, exprese y comunique las cosas buenas y las virtudes de los bajacalifornianos.

            Mientras los políticos seleccionan a incondicionales para favorecerlos (a unos con migajas y a otros con muchos billetes), nosotros renovamos nuestras lucha de siempre en favor de la verdad, de la justicia y del bien común. Las espaldas de algunos políticos en el candelero no nos asustan ni nos acobardan.

Navegaremos, como siempre: mar adentro. Y que se cuiden las tempestades y los que las siembran de un pueblo que es libre y que se ha propuesto permanecer vigilante, unido, organizado y en acción.                                  *Publicada en ejemplar #193

 

*En memoria del Lic. Javier Prieto Aceves (QEPD) seguiremos presentando editoriales que firmó como Lic. Vidriera y que aquí se publicaron durante más de 25 años. Son reflexiones intemporales.

 

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