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  • Javier Prieto A.

Editorial Noviembre 2023


Para preservar a nuestras Organizaciones

Lo que hoy quieren todos los políticos es evitar que la sociedad civil organizada haga oír su voz. Aborrecen a los líderes sociales, incluidos los del 3er sector. Lo que necesitan son incondicionales que les faciliten su lucimiento personal y su carrera política.

Infortunadamente, todavía el valor civil de los nuestros está muy inmaduro para las denuncias. A la hora de las firmas y de los reclamos por escrito, se guarda un temeroso silencio y la abstención es la regla. Dice Gabriel Zaíd en su luminoso artículo “Organizarse para la denuncia” reproducido por la Revista Signo de los Tiempos de Agosto, que los políticos tienen cosas más importantes que atender: su propia carrera. Los ciudadanos que tienen el valor civil de denunciar son un peligro para los políticos. “…a los ciudadanos poco conocedores que, en sus ratos libres se enfrentan a pillos de tiempo completo, se le ofrecen BUZONES oficiales que canalizan las denuncias hacia la nada; o, peor aún hacia la represalia.

¡Cuántos compañeros! han escuchado por teléfono y personalmente amenazas y promesas (o en orden inverso): Si concurres a tal acto, te vamos a calificar bien tus proyectos y darle dinero a tu organización; si votas por tal persona, ¡atente a las consecuencias! A todo esto hay que sumarle que personajes del lumpen político, han aprendido a utilizar métodos de convocatoria respaldados por correos electrónicos y llamadas para prometer y amenazar. Se trata de convocar a última hora, para que no se enteren ni les dé tiempo a los compañeros que no han logrado cooptar, para concurrir a las Asambleas en las que se vota por los consejeros. A tal táctica, se agregan las llamadas telefónicas y por correo electrónico, a todos los que puedan dejarse impresionar para que voten por los incondicionales que operarán como criados del funcionario en turno. Igualmente, se convoca a cursos impartidos por la autoridad, ahora bajo amenazas y promesas de aprobar proyectos.

Las denuncias en la actualidad política mexicana con gobiernos de todos los partidos tienen en contra, según Zaid, una realidad aplastante: o no pasa nada, o te pasa a ti que denunciaste, para que aprendas. Se ha llegado, inclusive al asesinato como en los casos de Marisela Escobedo Ortiz y Leopoldo Valenzuela Escobar que denunciaron policías asesinos y secuestradores.

Para Zaid, organizarse para la denuncia es lo que hay que hacer, y hacerlo sin desviaciones partidistas, sin demagogia, sin perder el tiempo ni provocar represalias peligrosas. Seguir criterios prácticos, según la creatividad de cada quien; evitar metas indefinidas, excesivas o imposibles. Hay que segmentar el problema, y especializar las medidas a tomar.

En el caso de la OSC de Baja California sus representantes deben concurrir puntualmente y sin desanimarse, a votar una y otra vez. Elegir representantes independientes del Tercer Sector. Hay que formar nuevos líderes, prepararlos para argumentar bien y a fondo sobre los problemas sociales en nuestros sectores, sobre la necesidad de acciones concretas que no están tomando los políticos. Hay necesidad de denunciar las trabas y las maneras torcidas de actuar, hay que defender nuestra independencia con toda la energía y valor civil de que somos capaces.

Zaid constata cómo ahora hay en México, más que nunca, ciudadanos exigentes y eso, para él es un signo de que el país mejora, aunque parezca lo contrario. Y termina diciendo algo enteramente aplicable a nosotros: “Pero hay mucho que aprender. Empezar desde abajo, por problemas muy visibles y de fácil solución, pues esto facilita que los funcionarios se adornen y los ciudadanos queden satisfechos. No es poca cosa. Vivir la experiencia de que el gobierno puede mejorar, exigiéndole, es educativo para todos y tiene efectos multiplicador.



Publicado en noviembre 2014. En memoria del Lic. Javier Prieto Aceves (QEPD) seguiremos presentando editoriales que firmó como Lic. Vidriera y que aquí se publicaron durante más de 24 años. Sus reflexiones son intemporales.

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